Monday, June 6, 2016

Rompiendo el Silencio Sobre mi Experiencia

En 1988 yo tenía 14 años de edad y vivía en Nicaragua, país del cual soy ciudadano. Ese año empecé a sufrir mareos frecuentes, por lo que mis papás me llevaron a un neurólogo, el Dr. Foad Hassan Morales. El Doctor ordenó varios electroencefalogramas (EEG) y una tomografía para determinar el origen de mis mareos, y en base a los resultados me recetó el medicamento Tegretol (el cual se receta para padecimientos neurológicos), el cual estuve tomando hasta 1992.
Inicialmente, tuve citas médicas frecuentes con el Dr. Hassan Morales, y luego muy esporádicamente hasta que terminé la secundaria en 1991. En cada visita, el Doctor me dirigía a un cuarto privado y el hacía un examen físico en el que me pedía que me bajara los pantalones y calzoncillos, y me tocaba de una manera inapropiada y por demasiado tiempo. Yo estaba incómodo, pero al principio pensé que era algo normal del examen médico. Luego entendí que no era así, y que él estaba haciendo algo indebido. Yo no protesté al principio, porque yo era un menor de edad y no sabía qué hacer en esa situación. Solo fue hasta después de varias visitas que yo me negué a bajarme los pantalones cuando yo iba a una cita. Recuerdo que la vez que me negué, al regresar al cuarto de espera, el Doctor Hassan Morales le comentó de forma burlona a mi mamá que yo “me mostraba un poco nervioso”.  A partir de entonces no volvió a repetirse el abuso.
En el 2001, viviendo en los Estados Unidos, empecé a tener mareos otra vez. Volví a visitar neurólogos en ese país, y después de tomar nuevos exámenes de EEG y Resonancia Magnética (RM), ellos no encontraron ninguna señal de padecimiento neurológico, ni durante mis consultas con ellos, ni al revisar los exámenes que me había ordenado el Dr. Hassan Morales en los años 80, los cuales yo conservo todavía.  Al cabo de unos meses, pude curarme de mis mareos, pero esa es otra historia, que no viene al caso con este relato.
Regresé a vivir a Nicaragua entre el 2003 y el 2008. Durante estos cinco años de residencia en Nicaragua, le comenté a algunas personas sobre el abuso que sufrí de adolescente. Mi familia me apoyó incondicionalmente, y estaban asombrados de saber lo que había pasado. Llamé a una organización que trabajaba contra la violencia sexual para hacer una denuncia, pero no me regresaron la llamada. Le hablé sobre el abuso a un psiquiatra que tenía su clínica cerca de la oficina del Dr. Hassan Morales, y él me dijo que ya pasó mucho tiempo para hacer algo, que no tenía ningún caso hacer nada sobre el asunto ni por la vía legal ni por otra vía.
Recientemente mi mamá me adelantó un artículo sobre la cultura de silencio arraigada que se vive en Nicaragua, y me dije que yo ya había pospuesto por demasiado tiempo contar mi experiencia. Yo en general he superado el trauma de esta situación, pero siento una obligación moral hacia los menores de edad que pueden estar en peligro por este neurólogo o por otros pederastas, y por eso decidí escribir este relato.


Se ha encontrado que el 87% de los pederastas son hombres1, y la Organización Mundial de la Salud estimó en el 2006 que “hay en el mundo 73 millones de niños y 150 millones de niñas menores de 18 años que sufren violencia sexual en forma de tocamientos y relaciones sexuales forzadas”.2  Adicionalmente, la Doctora Irena Intebi, experta en abuso sexual infantil, hace referencia a un estudio en Buenos Aires en el que más del 80% de los pederastas son familiares de la víctima.3 Como es evidente con estas cifras, los pederastas suelen ser hombres (y en su mayoría familiares de las víctimas), y las víctimas suelen ser niñas, pero la violencia sexual desconoce sexo, clase, raza, u orientación sexual, desafortunadamente es endémica en el mundo que vivimos.


Sin embargo, hay muchas organizaciones y redes que están trabajando activamente contra la violencia sexual, y están teniendo un impacto positivo con su trabajo. En Nicaragua tenemos al Movimiento Contra el Abuso Sexual (MCAS), la Red de Mujeres Contra la Violencia (RMCV), entre otras. Y espero que el hecho que yo comparta mi experiencia anime a otras y otros a compartir sus propias historias, y que juntos podamos ir cambiando la cultura de violencia que nos impacta a todos de una manera u otra.


Ronald García Fogarty




19 comments:

  1. Bravo, gracias por compartir su testimonio. Confío en que contribuirá a que en Nicaragua se superen los mitos y estigmas alrededor del abuso sexual. Y lo principal, que otras personas presten atención cuando un niño o una niña que está viviendo lo mismo decida hablar.

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  2. Te felicito Ronald por ser valiente al contar tu experiencia. Te he apoyado compartiendo tu escrito porque confío en que al destapar estos abusos los pederastas se encogen y las víctimas se fortalecen para bien. Abrazos solidarios.

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  3. Lo felicito por haber compartido su experiencia, muy importante para Despertar a mucha gente que creen que lo de dice y hace el Doctor (el todopoderoso) es ley y así tiene que ser...parte de la ignorancia pues no estamos acostumbrados a investigar mas sobre nuestros males, a tener 2 opiniones medicas siempre existe la idea que si tiene un apellido y dinero es porque es "buenisiiimo" o "Excelente" medico y ni siquiera preguntamos porque manda este medicamento o aquel otro. Mucho menos si ABUSA EN CUALQUIER FORMA de niños y niñas incluso de Adultos, nos callamos porque pensamos QUIEN NOS VA A CREER ...pues yo te creo y te felicito nuevamente por ser Valiente.

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    1. De acuerdo, Rosario, es importante educarnos por nuestra cuenta, gracias por tu solidaridad

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  4. Te felicito por la decisión de hacer la denuncia, si bien es cierto quizas en tu caso no se pueda `proceder por asuntos de leguleyadas, y artificios que se inventan para proteger a los delincuentes, si es valido y seguramente ayudará a otros niños y niñas que esten siendo abusados por ese degenerado hijo de puta,

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  5. Querido Ronald, solamente puedo ofrecerte mi comprension, cariño, abrazos, solidaridad y te acompaño en el deseo de proteger a los niños y jovenes del mundo. Aplaudo tu decision de hacer la denuncia.

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  6. Gracias por compartir su experiencia. Tambien fui abusada de nina unas veces del novio de mi tia en ese entonces. Hay muchos de nosotros y es importante compartir a nuestras experiencias para romper el silencio.

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  8. Decía mi padre que siempre había que oír las 2 versiones, no quiero dudar de su palabra Ronald, y si fuese cierto, pues siento mucho por lo que tuvo que pasar. Siendo el Dr. Hassan un neurólogo pediatra de prestigio, me gustaría leer, si acaso llegara a publicarla, su versión de los hechos.

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    1. Entiendo tu punto de vista, Omar, y estoy de acuerdo que siempre hay que informarse por lo que dicen ambas partes en un conflicto

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  10. Creo que por eso mismo, por ser el Dr. Hassan alguien de prestigio y que generalmente los abusadores, se esconden detrás de una imagen intachable, es que muy pocas son las víctimas que denuncian el crimen,. Yo no quiero juzgar, pero creo en lo que dice Ronald y aplaudo su valentía para que a futuro no vuelva a pasar.

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